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Libro: MAMÁ ESTÁ MUERTA, PERO LA VAMOS A CURAR

Un archivo de uxoricidios: mujeres muertas a manos de sus parejas hombres.

Este libro es el archivo de los 132 casos de mujeres muertas a manos de sus parejas hombres en la Comunidad de Madrid entre 1999 y 2020.

Huella de un sentimiento, el archivo está realizado desde la perspectiva de una niña o un niño que mira la mano del hombre que está a punto de golpear a su madre. Los gestos expresivos e ingenuos inspirados en el miedo a la figura paterna incrustada en mis recuerdos, garabatos inocentes, se combinan con mi trabajo forense y analítico como investigadora. El dibujo no pretende ser un registro fiel de los hechos acaecidos, ni de la fisonomía de la mujer muerta. Al contrario, quiere ser un documento afectivo y transmitir a través del trazo y del color la sensación que he tenido al estudiar cada muerte. En la página de la derecha se encuentra un dibujo inspirado en la muerte de cada mujer, un extracto de la historia aparece a la izquierda. Al final del libro hay un estudio con tablas y análisis sobre los patrones, la posible motivación y la forma de muerte, el origen y la edad de la víctima, así como la relación con el agresor. Con el libro, intento que se visualicen las víctimas de la violencia doméstica de género, de ahí el esfuerzo por individualizar (que no por identificar) con el dibujo y la historia a cada mujer muerta. Con el título Mamá está muerta pero la vamos a curar, quiero instar a la acción y a la responsabilidad en curar el fenómeno violencia de género.

Para compensar el horror del contenido, pensé en hacer dibujos inocentes; además como dibujante he tenido una intensa y breve carrera comercial con libros para niños (he publicado doce en la editorial Chronicle en San Francisco) y por último, la perspectiva del libro es la de una criatura observando la vida de los adultos; el resultado de todo ello es el estilo infantil de las láminas. La mayor parte de mi obra como artista se ha desarrollado en el ámbito no comercial, en el arte conceptual en el que trabajo con documentación; en este libro ambas líneas se unen. Temáticamente, mi obra gira en torno a temas de género y se enmarca en el ámbito doméstico.

La motivación para centrarme en la violencia contra la mujer por parte de aquel que tiene un lazo sentimental con la misma, tiene que ver con querer seguir ahondando en la construcción de una ficción, esta vez visibilizando los retorcidos juegos psicológicos de las relaciones íntimas, que son el lado oscuro del amor romántico. En mis trabajos anteriores, al tratar la agresión sexual (por ejemplo en Rape New York, Book Works London, 2008, y Feminist Press, 2011, traducido como Violación Nueva York; Lince, Barcelona, 2017), atiendo a la ilusión que se hace el violador sobre la realidad; el agresor sexual quiere hacer pasar la violación por una aventura sexual, no como lo que es: una agresión. En mi trabajo como artista, intento reflejar cómo el violador construye esta ilusión. Por ejemplo en la película “el Portal” ( Madrid, 2018) mientras que el agresor sujeta con sus manos la cabeza de la mujer que ha puesto de rodillas de un empujón y a la que ha metido su pene en la boca le dice: “me gusta ver cómo disfrutas”. Si en la violación, el violador, tergiversa la lectura de la realidad para acomodarla a lo que desea, en la violencia de género, el maltratador, también se resiste a la realidad, rechazándola, y ante los hechos que se le presentan, al no ser de su agrado, actúa de forma agresiva.

En este libro queda claro que un número significativo de mujeres mueren a manos de sus parejas en el momento de comunicarles que lo van a dejar o justo cuando acaban de hacerlo.  En esos casos, matar es la reacción del agresor a una realidad no deseada: la separación. Antes de hacer este libro, hubiera dicho que la razón fundamental de la violencia doméstica es el machismo, pero ahora, veo que es más complejo. Junto a los elementos sociales, los estigmas y tabúes que afectan a lo íntimo, favoreciendo, con el silencio, la injusticia o el abuso, están los elementos psicológicos, el estrés y la falta de herramientas emocionales para manejar una situación cuando no va por donde uno quiere. Ahora bien, que esta reacción sea un producto del machismo (el hombre que hace esto no asume la independencia de la mujer y se siente con derecho) y/o que sea un componente de la naturaleza agresiva del hombre como tal (contra todo, no solo contra otros de género diferente, como ocurre con las muertes tras una discusión de tráfico,  por su falta de control de impulsos y poca resistencia a la frustración) no la justifica. Pero para corregir el hecho: muertes frecuentes de las mujeres a manos de sus parejas hombres, hay que observar sin prejuicios sus raíces.

Tapa dura
Medida 20 x 30 cm aprox
A todo color
300 páginas.
P.V.P. 44 Euros